Glass Animals

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Fri 3/31

Bio

Pasaron menos de 48 horas desde que el líder de la banda, Dave Bayley, hizo los últimos retoques del segundo álbum de Glass Animals y no puede evitar recordar dónde se encontraban él y su banda hace dos años atrás. “Es una locura, estábamos en el sótano de un amigo tocando para cuatro personas” recuerda entre risas.

Solo un año y medio después, se encontraban completando una gira que catapultó a Dave y sus compañeros Drew MacFarlane (guitarra), Edmund Irwin –Singer (bajo) y Joe Seward (batería) alrededor de todo el mundo; llenando espectáculos en `The Wiltern´ de Los Angeles y `Terminal 5´ de Nueva York, en festivales gigantescos alrededor de Australia, Estados Unidos y, por supuesto, Glastonbury.

¿Crees que pudieron adquirir una mayor perspectiva con todo este éxito mundial? “! No es algo que pueda asegurar!” exclama Dave dudoso. “Es un lugar tan extraño. Yo siempre pensé que Glass Animals era un pasatiempo con mis amigos. Poder dedicarme a esto es algo lunático. No tuve tiempo para sentarme a pensarlo. Probablemente me volvería loco si lo hiciera.”

De hecho, dado su éxito, Glass Animals, ya estaba listo para vivir la “dura experiencia”, según el cliché, de la creación del segundo álbum. Todas sus giras tuvieron conciertos con entradas agotadas, alcanzaron las 200 millones de transmisiones, y su álbum debut Zaba vendió más de 500,000 discos. Para ser una banda en una discográfica respaldada por el productor legendario Paul Epworth, la presión de superar el álbum anterior tenía efectos secundarios potencialmente paralizantes.

Sin embargo, a Dave no se le mueve ni un pelo cuando se le menciona el desafío del segundo álbum. Simplemente, no tuvo tiempo para entrar en ese lío. Por el contrario, a solo seis meses de haber terminado con las giras, ya está imaginando cómo se verán los escenarios, cómo será la presentación y demás detalles.

El nuevo LP, titulado “How To Be A Human Being”, se realizó tan rápidamente, que pareciera que lo compusieron durante la gira. “¡No! No tuvimos tiempo” dice Dave. “Comenzamos a componerlo apenas nos bajamos del autobús”. Incluso antes de desarmar su valija, Dave ya estaba instalado en su pequeño estudio en Horsney, al norte de Londres.

Dave compuso el esqueleto del álbum durante la navidad en solamente una semana y media, desesperado por plasmar las experiencias de los últimos dos años mientras estaban bien frescas. “Fue un momento maravilloso para escribir”, dice humildemente. “Tenía miles de historias dando vueltas por mi cabeza”.
Al planear las estructuras de las canciones, se dio cuenta de que sería un proceso totalmente distinto al que atravesó cuando compuso su primer álbum “Zaba”. “La última vez, comencé con los ritmos y los paisajes sonoros eléctricos, pero ésta vez, comencé con los acordes y las líneas vocales… a veces, incluso con la letra. Intente invertir el proceso”, explica. La mayor parte de la escritura, los sonidos y la producción se realizó en un período intenso de diez días. Luego, en enero Dave comenzó a pulir las historias, las letras y la música, perfeccionando cada parte. Le mandaba al resto de la banda las partes esenciales de las canciones. Les llevaba los demos y como grupo, desarrollaban la música experimentando con distintos arreglos e instrumentos.

Como indica el primer sencillo “Life Itself”, el nuevo sonido es más potente, más enérgico, y mucho más ambicioso. Dave prefiere no escuchar la música de sus contemporáneos mientras está componiendo, básicamente porque prefiere interiorizarse en el sub-mundo que construyó en Glass Animals. Durante la creación de este disco, sus pensamientos repetidamente volvían a algo de lo que no podía ni soñar durante la creación de “Zaba”: la cantidad desmesurada de espectadores que atraerían. “Uno se da cuenta de qué es lo que hace reaccionar a la multitud: una gran percusión, un bajo y ritmos acelerados”.

A medida que fueron evolucionando las presentaciones en vivo de Glass Animals, también lo hicieron sus aspiraciones musicales. Dave es como un Einstein de la electrónica, está en una constante búsqueda de su próxima iluminación. “Ese instante donde brota una melodía en tu cabeza y sabes que ésa es la indicada, o te sientas en un piano, tocas cuatro teclas al azar y piensas “¡Uy, esto funciona! Hubo un esfuerzo consciente de hacer este disco más duro, más ácido, y más provocador. Comencé a apreciar la crudeza.”
La banda solía quedarse con la primera toma, grabaciones defectivas, y sonidos que resonaban con el alma a pesar de las imperfecciones técnicas. Esto era mayormente una especie de reacción punk para el sonido refinado del pop que Dave escuchaba en la radio. “Me preocupaba la idea de que sonemos así”, dice. “En la última grabación, pensaba lo opuesto. Todo tenía que ser perfecto. Esto es más arenoso. Ese pensamiento ya se está yendo.”

“How To Be A Human Being” trata acerca de las personas. Muchas de las ideas para las letras de las canciones provienen de conversaciones que Dave fue guardando en su teléfono a lo largo del tiempo como si fuera una especie de periodista. “Intento grabar secretamente a la gente, y tengo horas y horas de grabaciones maravillosas, desde conversaciones en un taxi, charlas con gente que conocemos a la salida de los shows o con distintas personas en fiestas. La gente dice tremendas ridiculeces cuando cree que nunca más te volverá a ver… y a veces te rompe el corazón con historias tristes y conmovedoras”. Las notas de voz iluminaron a Dave para idear diferentes personajes que fue desarrollando, escribió su álbum casi de la misma manera que lo haría un escritor de guiones de televisión. “Estaba obsesionado con imaginarme qué comían, dónde vivían, cómo eran sus muebles, cómo se vestían” dice entre risas. “Algunas cosas son bastante autobiográficas pero vistas desde los ojos de otra persona”.

Su fascinación con la condición del ser humano es entendible debido a su semi aislamiento unos años atrás. En Oxford, cuando era un estudiante universitario de medicina, ni se le ocurría poder llegar a formar una banda de verdad. Vivía en una burbuja. “Pasamos esos años aislados del mundo, simplemente creando nuestro propio sonido. Luego, de repente aterrizamos en un lugar en donde cada día estábamos en una ciudad distinta, conociendo miles de personajes”.

Desde las profundidades de “Agnes” hasta el humor bailable de “Life Itself”, este segundo álbum se inclina hacia un zeitgeist, una exploración intrépida hacia lo que nos conmociona, contado desde el punto de vista de cuatro chicos que experimentaron la vida en su forma más extrema e inesperada durante los últimos dos años. No se conecta solamente con tus pies, se conecta con tu mente, tu corazón, y tu alma.
“How To Be a Human Being” es un álbum de muchas facetas y matices que fusiona de manera única 40 años de historia sonora enfatizando su sonido tan innovador. En los personajes y los temas explorados, el álbum crea un sub-mundo donde habitan los fanáticos. Cada canción intenta lograr una profunda interiorización del oyente, no solo hacia este mundo de Glass Animals, sino que también, hacia la condición humana en sí.